El próximo año Jeff cumplirá 30 años al frente de Annihilator, una experiencia que en la actualidad le permite mantener una trayectoria claramente definida, sin incluir cambios decisivos en la estructura de sus composiciones. Eso sí, a lo largo del tiempo transcurrido la banda canadiense ha sufrido un continuo desfile de componentes que ha propiciado cierta inestabilidad, con etapas en las que su acercamiento hacia parámetros excesivamente melódicos no fueron encajados de forma positiva por una gran mayoría de sus seguidores.
La década de los noventa no fue la más afortunada para la carrera de Annihilator; por el contrario, sus dos primeros álbumes, Alice In Hell (1989) y Never Neverland (1990), han quedado como dos piezas básicas de la historia del thrash metal.
Por suerte, en los últimos trabajos, Metal (2007) donde participó Mike Mangini, actual batería de Dream Theater y el mencionado Annihilator (2010), Jeff parece haber encontrado el camino del thrash más efusivo, sin concesiones demasiado melódicas que desvirtúen la esencia y personalidad de la banda.
También ha jugado un protagonismo importante el hecho de contar a su lado desde 2003 con Dave Padden, un vocalista cuyo registro encaja perfectamente en los perfiles que requieren las canciones de Annihilator. Además, Waters siempre ha cuidado que las partes de batería impriman la necesaria consistencia a su música; así fue con Mangini y con Ryan Ahoff en el penúltimo álbum y así ocurre de nuevo con la presencia de Mike Harshaw, otro aporreador compulsivo que derrocha vitalidad tras los tambores.
Las primeras tres canciones del disco, “Deadlock”, “No Way Out” y “Smear Campaign”, son imponentes trallazos de metal incandescente de ritmos desbocados, solos incendiarios y baterías a toda máquina, con Dave Padden, añadiendo eficazmente sus tonalidades vocales.
En el cuarto corte, “No Surrender” Jeff nos deleita con uno de sus particulares divertimentos, en este caso en clave funky, dando protagonismo al bajo tocado por él mismo, pero sin dejar de lado las partes agresivas.
Solo la anecdótica balada “Perfect Angel Eyes” da respiro a los receptores sensoriales del organismo puesto que “Wrapped”, con sus interesantes desarrollos guitarreros, así como “Demon Code”, alteran de nuevos los sentidos con su arrebatadora dinámica.
El inicio acústico de “Fight The World” es solo un engaño momentáneo que deja paso de inmediato a las arremetidas rítmicas, con algún que otro giro estructural brillante. Lo mismo sucede con “One Falls, Two Rise”, con un inicio lento donde Dave canta con cierto parecido a James Hetfield, antes de que la maquinaria de Annihilator pise de nuevo el acelerador.
La edición limitada incluye un CD adicional titulado Re-Kill, con algunas de las mejores composiciones de Annihilator regrabadas en 2012 con Dave Padden, ideal para realizar un ejercicio comparativo con las originales y tomar cada cual sus propias conclusiones.
Como curiosidad adicional, mencionar la portada donde aparece Pilar Rubio caracterizada de killer-zombie apenas reconocible.
CALIFICACION: 8,25/10
GRUPO: Annihilator
TITULO: Feast
DISCOGRAFICA: UDR/EMI
AÑO: 2013
PAIS: Canadá
CRITICA REALIZADA POR LOCKY PEREZ
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